Afrodita y los afrodisíacos

Afrodita

Afrodita, la diosa griega del amor, ha inspirado muchas historias románticas a lo largo de la historia humana. Es bien conocida por el amor que compartió con aquellos que entraron en contacto con ella, encantándolos con su lujuria. Es lógico entonces que las sustancias utilizadas por los humanos para llenarse de esta lujuria llevan su nombre.

Los afrodisíacos son sustancias que incrementan el deseo sexual. El termino afrodisíaco deriva lógicamente de la diosa del amor, la lujuria, la belleza, la sexualidad y la reproducción.

Hay dos principales historias teológicas de cómo apareció Afrodita. La más famosa fue retratada en la Teogonía de Hesíodo, en la que se dice que nació cuando Cronos le cortó los genitales a Urano y los arrojó al mar. La espuma creada por los genitales dio a luz a Afrodita (su nombre se traduce como surgida de espuma). Hesíodo escribió cómo los…

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El latín sigue de actualidad

Amantes del latín de una decena de países se reúnen en Madrid para hablarlo y reivindicarlo.

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El verano de sol y playa en el Mediterráneo y el Atlántico puede resultar incordiante entre quienes aprovecharon las calenturas de agosto para sumergirse en la poesía de Catulo, las cartas de Cicerón o la oratoria de Tito Livio. La mayoría de las personas que acudieron al madrileño Colegio Mayor Marqués de la Ensenada para bucear en la lengua del imperio romano son españoles pero también estudiosos de Suiza, Alemania, Holanda, Francia, Chequia, Portugal, Italia, México y Brasil. Todos participaron de la sexta edición de Caelum, un foro que reúne anualmente a los amantes del Latín y de su resurrección.

La lista alcanzó este año los 169 inscritos. Durante siete días convivieron utilizándolo para comunicarse. El éxito de la convocatoria desbordó las previsiones, y sitúa la experiencia como puntera entre otras similares de Alemania, Francia e Italia.

Fuente: CULTURACLASICA.COM

 

El color púrpura sólo era para los ricos

Los romanos tenían la costumbre de juzgar a la gente por su ropa, más bien, por su color. Solo existían dos opciones: todos los colores “naturales”, ya sea café amarillento o gris, procedían de la lana de borrego natural y, por lo tanto, se percibían como propios de ciudadanos humildes y de bajos recursos; mientras que los tonos rojo, violeta y verde se creaban de forma artificial, usando colorantes caros que se traían desde países lejanos, se consideraban una señal de riqueza y nobleza. Usar ropa de color púrpura se consideraba lo máximo.

La palabra «púrpura» alude a la coloración de ciertos tintes para teñir telas, al color que aquellos producen y a las telas teñidas con los mismos, no es el nombre de un color particular. Estos tintes se elaboraban con las secreciones de varias especies de caracoles marinos, y en tiempos antiguos se produjeron en diferentes regiones del globo, aunque el lenguaje y los usos occidentales fueron influidos en particular por la antigua industria del teñido con púrpura de la región del Mediterráneo.

El emperador bizantino Justiniano I vistiendo una capa teñida de púrpura de Tiro, en un mosaico de la iglesia de San Vital, en Rávena | Wikipedia

Como los tintes eran difíciles de obtener, las telas teñidas de púrpura eran extremadamente costosas y su uso estaba restringido a quienes podían pagarlas. Eventualmente las prendas teñidas con púrpura adquirieron un valor simbólico, denotando nobleza: en tiempos de la Roma imperial, por ejemplo, solo el emperador tenía permitido llevarlas.

 

La leyenda del grifo

HUMANIDADES Y NTICS

Los fósiles constituyen uno de los documentos más auténticos que nos permiten fundar en sólidas bases la verdadera historia de los organismos, suministrándonos preciosos datos sobre representantes de ramas animales desaparecidas. El pensamiento paleontológico temprano, que se remonta a los antiguos griegos, interpretaba los fósiles como restos de organismos que vivieron en otras épocas, lo que demuestra la gran percepción que sobre ellos tenían los antiguos. El descubrimiento de grandes huesos, a los que se les atribuía un origen mágico o divino, pudo haber sido fuente de inspiración de muchos mitos, algunos los cuales encierran verdades paleozoológicas significativas.

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La interpretación de los fósiles como restos de organismos que vivieron en otras épocas supuso la primera revolución científica en la historia de la paleontología. El mundo antiguo disponía de una verdadera riqueza de fósiles de vertebrados, la mayoría de ellos de grandes mamíferos del Mioceno, Plioceno…

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Solvognen, el Carro Solar de Trundholm — The Valkyrie’s Vigil

Hacia el año 1500 a. C., es decir, hace unos 3500 años, llegaron a la península escandinava grupos de personas de habla indoeuropea. Llevaron consigo no solo su lengua, sino sus creencias. Su religión. Escandinavia entraba entonces en la Edad del Bronce y su religión, parece ser, estaba basada en el culto solar. Así nos […]

a través de Solvognen, el Carro Solar de Trundholm — The Valkyrie’s Vigil

Halan una nueva mano de bronce atribuida a Júpiter Doliqueno

La mano, hallada en el fuerte romano de Vindolanda, en Inglaterra, ha sido atribuida a Júpiter Doliqueno, un dios romano con rasgos orientales y occidentales, cuyo culto mistérico fue muy popular en el Imperio romano desde comienos del siglo II hasta mediados del siglo III d.C.

manodebronce1. Hallada en un foso
Foto: The Vindolanda Trust
manodebronce2. Palma de la mano
Foto: The Vindolanda Trust

La mano de bronce, de 10 centímetros, ha sido excavada junto a un templo dedicado a Júpiter Doliqueno, en un foso de relleno del periodo severo de Vindolanda, entre el 208 y el 212 d.C. aproximadamente. Hoy se encuentra expuesta en el museo de Vindolanda. Se cree que estaba originalmente anexada a otra pieza a través de la palma, pero se ha perdido.

 

 

El Museo del Prado abraza el latín de la mano de Rubens

HUMANIDADES Y NTICS

El Prado estrena su primer itinerario en latín

Resultado de imagen de imagen El banquete de Tereo museo del prado Banquete de Tereo. Pedro Pablo Rubens. Óleo sobre lienzo. h. 1638. Madrid, Museo Nacional del Prado

El Museo del Prado ofrecerá recorridos didácticos impartidos en latín para conocer las principales obras mitológicas de Rubens de temática grecorromana, entre las que figuran El juicio de ParisLas tres GraciasEl banquete de Tereo y Aquiles descubierto por Ulises y Diómedes.

El juicio de Paris. Pedro Pablo Rubens. Óleo sobre lienzo. 1636-1638. Madrid, Museo Nacional del Prado

Las visitas tendrán lugar durante el mes de mayo, los viernes 5, 19 y 26 a las 16.30 h. y tendrán carácter gratuito para los visitantes que se inscriban en el punto de encuentro de Educación 15 minutos antes del comienzo de la actividad.

Las Tres Gracias. Pedro Pablo Rubens. Óleo sobre tabla.1630-1635. Madrid, Museo Nacional del Prado

Los recorridos serán guiados por expertos latinistas…

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Descubierto un nuevo manuscrito médico de 1500 años de antigüedad

HUMANIDADES Y NTICS

Recuperan un manuscrito médico de hace 1.500 años oculto en un texto religioso

Recuperan un manuscrito médico de hace 1.500 años oculto en un texto religioso (FOTO, VIDEO)Imagen ilustrativa
Farrin Abbott / SLAC / Flickr

Científicos de la Universidad de Stanford (California, EE.UU.) han logrado recuperar la traducción de un antiguo texto del siglo VI del médico griego Galeno de Pérgamo. El pergamino había sido borrado y en su lugar habían escrito un texto religioso, pero gracias a un sistema de rayos X de alta potencia se descubrieron las palabras del cirujano, que habían sido traducidas al antiguo idioma siríaco cientos de años después de la muerte de Galeno.

El descubrimiento se llevó a cabo en el Laboratorio Nacional de Aceleradores SLAC con la ayuda del Stanford Synchrotron Radiation Lightsource, una fuente de radiación electromagnética que funciona como un acelerador de partículas. Mediante un método denominado imagen de fluorescencia de rayos X, un haz de alta energía reveló con éxito la tinta inicial que había sido…

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La ingeniería romana

Imagen: Jonathan Pincas – CC

La conquista romana de Hispania no fue nunca una casualidad: las tierras de la Península escondían bajo su superficie algunos de los metales más preciados del mundo clásico, como la plata, el cobre, el hierro o el plomo. La primera explotación de las minas fue gestionada por Publio Escipión «el Africano», ayudándose de la tradición de los íberos y las técnicas y tecnologías procedentes de Oriente. Eso sí, todo el material sustraído de suelo Hispano debía pasar a manos públicas. ¡Hoy te traemos cinco minas hispanas que no debes perderte!

Carthago Nova, el principio de todo

Después de vencer a los cartagineses, el poder romano se instaló en la Hispania y asentó las bases de su economía, especialmente con la explotación de recursos mineros. Carthago Nova (Cartagena) y las minas de plata y plomo de la sierra cercana de Cartagena-La Unión fueron uno de los primeros lugares de extracción. Puedes contemplar algunos de los lingotes de plomo hallados en la costa cartaginesa en el Museo Nacional de Arqueología Subacuática de Cartagena.

Oro hasta la médula     

Seguramente una de las minas de oro más codiciadas del Imperio, las Médulas (el Bierzo, León) sorprenden tanto por su espectacular paisaje rojizo como por el método de explotación utilizado. Diez canales de agua excavados por la mismísima Legio VII Gemina sirvieron para excavar, gracias a la potencia del agua, las entrañas de las minas. Si quieres descubrir más, el arqueólogo Emilio Campomanes nos explicó todos los detalles en un post de Romanorum Vita.

Riotinto y la rueda hidráulica

Los ingenieros romanos no fueron ni los primeros ni los últimos en trabajar en las minas situadas a 70 kilómetros de la antigua Onuba (Huelva). Tartesios y fenicios se habían dedicado ya con anterioridad a extraer plata y cobre, pero seguramente sin utilizar uno de los artilugios de ingeniería preferidos de los romanos: la rueda hidráulica. Hasta la fecha se han encontrado unas 50 de estas norias en las minas de Riotinto, algunas de las cuales pueden visitarse en el British Museum. Te contamos más detalles en nuestro artículo «Ruedas hidráulicas de Riotinto: el ingenio de la minería romana».

Hierro entre estalagmitas

No sabemos si la visita a la Cueva del Hierro sorprende más por la belleza geológica de sus galerías o por su pasado minero. Pero lo cierto es que el hierro que extrajeron celtíberos y romanos sirvió a unos y otros para fabricar armamento y herramientas.

El cristal de Hispania

Pero no todo es oro, plata, hierro o plomo. Los antiguos romanos tenían otras necesidades más allá de guerrear o trabajar en el campo. El lapis specularis o cristal de Hispania, que servía para trabajar los ventanales de edificios, era un bien muy preciado. Hoy en día puedes adentrarte en la mina de «La Mora Encantada», en Cuenca, y descubrir las salas y galerías que lucen aún la huella de las herramientas mineras en un marco geológico excepcional.

Fuente: ROMANORVMVITA.

CONTAR LOS DÍAS, UNA TAREA NADA FÁCIL EN ROMA

Como tantas otras cosas cotidianas actuales, el calendario por el que nos regimos (en Occidente, al menos) deriva de los antiguos romanos. La palabra misma que usamos, calendario, tiene su origen en la palabra latina calendas, “cuya traducción es proclamar, ya que los sacerdotes proclamaban el principio de cada mes al llegar la Luna Nueva”.

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Según la tradición, el calendario romano fue creado durante el reinado de Rómulo, fundador de Roma. Comprendía diez meses lunares, con el equinoccio de primavera situado en el primer mes, Martius, hasta diciembre. El año, por tanto, duraba alrededor de 304 días, o bien 10 meses lunares… El tiempo sobrante (entre diciembre y el comienzo del año siguiente había un período que no correspondía a ningún mes) se dedicaba a “recuperar fuerzas”: no había labores agrícolas ni actividad militar y tenían lugar los ritos de purificación colectiva.

Los meses eran Martius (dedicado a Marte, patrón de los romanos, de 31 días; Aprilis (dedicado a Apolo) de 30 días; Majus (dedicado a Júpiter) de 31 días; Junius (dedicado a Juno) de 30 días. Después de los meses recibían el nombre por el número de orden que les correspondía: Quintilis (31 días), Sextilis (30 días), September (30 días), October (31 días), November (30 días) y December (30 días).

Con la reforma de Numa Pompilio, segundo rey de Roma, el calendario romano empezó a parecerse más al actual. Al año de Rómulo se le adhirieron cincuenta y un días: se les quitó un día a cada uno de los meses antes nombrados, que entonces sumados hacían 57 días, de los cuales se formaron dos meses, Ianuarius (dedicado a Jano) con 29, y Februarius (de «februare», purificar, dedicado a Plutón) con 28 días.

Tenemos, pues, un año de 355 días, lo que significa que todavía había un desfase con el año solar de 10,25 días menos. Los ajustes estaban en manos de los pontífices máximos, y muchas veces la razón de sus decisiones era más política que cronológica.

Para poner un poco de orden a esta situación, Julio César, ya en el año 46 a.c., ordenó una reforma del calendario romano para ajustar de manera definitiva el año al curso del Sol: “El calendario juliano, que retomaba los 365 días divididos en 12 meses del calendario egipcio, fechaba las estaciones y sus fiestas romanas correspondientes concordando con el momento astronómico en el que sucedían” .

Los desfases se corregían sumando un día cada cuatro años (origen del año bisiesto) y el emperador alteró también el orden de los meses, empezando el año con Enero en vez de Marzo. Sin embargo, el calendario juliano y sus años bisiestos, generaron un retraso de 10 días en el calendario civil respecto al calendario astronómico.

Ahora que tenemos los meses en su sitio (aunque no el definitivo, como veremos), nos adentramos brevemente en los días del mes. Los romanos no numeraban los días del 1 al 31, sino que en cada mes había tres días clave: las calendas eran el primer día de cada mes, que debía coincidir en principio con la luna nueva. Las nonas eran el día cinco de cada mes, excepto en marzo, mayo, julio y octubre, en los cuales las nonas eran el día siete. Por último, los idus eran el día trece de cada mes, excepto en marzo, mayo, julio y octubre, en los que eran el día quince. Era una fecha móvil y se correspondía con la luna llena.

Así, los idus más célebres de la historia son los de marzo (15 de marzo) del año 44 a. C., con el asesinato de Julio César. Por otra parte, las feriae eran las grandes fiestas religiosas, los dies fastieran las jornadas hábiles y los dies nefasti, los no hábiles por motivos religiosos, para reunir al pueblo en asamblea o para celebrar juicios. Las Saturnales, una de las principales fiestas de la Antigua Roma, se celebraban del 17 al 25 de diciembre. Y una última curiosidad… De la hora sexta, que marcaba el mediodía, procede la palabra siesta.

La solución a los pequeños desfases del calendario juliano llegó con el establecimiento del gregoriano (impulsado por el Papa Gregorio XIII y los astrónomos Christopher Clavius y Luigi Lilio en 1582). El error se compensó convirtiendo en bisiesto el primer año de cada siglo únicamente si es divisible por cuatrocientos (el año 2000 fue bisiesto pero no el 2100) con lo que sólo se acumula un día de más cada 3 mil años. Este es el sistema que rige en la actualidad al mundo occidental.