Categoría: Mitología

Moiras

Las Moiras (en griego antiguo Μοῖραι, ‘repartidoras’) eran las personificaciones del fatum o destino (sus equivalentes romanas eran las Parcas o Fatae). La palabra griega moira (μοῖρα) significa indistintamente ‘destino’, ‘parte’, ‘lote’ o ‘porción’, en referencia a su función de repartir a cada mortal la parte de existencia. Controlaban el metafórico hilo de la vida de cada mortal e inmortal desde su nacimiento hasta su eventual muerte. Incluso los dioses las temían: el propio Zeus (Júpiter) estaba sujeto a su poder.

Las tres Moiras. Relieve, tumba de Alexander von der Mark, por Johann Gottfried SchadowOld National GalleryBerlín | Wikipedia

Las tres hermanas hilanderas simbolizaban el nacimiento, el matrimonio y la muerte. Hilaban lana blanca y entremezclaban hilos de oro e hilos de lana negra: los hilos de oro significaban los momentos dichosos en la vida de las personas y la lana negra los periodos tristes. Cada una de ellas tenía una función:

Cloto (Κλωθώ, ‘hilandera’) hilaba la hebra de vida con una rueca y un huso. Su equivalente romana era Nona, originalmente invocada en el noveno mes de gestación. Láquesis (Λάχεσις, ‘la que echa a suertes’) medía con su vara la longitud del hilo de la vida. Su equivalente romana era Décima, análoga a Nona. Átropos (Ἄτροπος, ‘inexorable’ o ‘inevitable’, a veces llamada Aisa) era quien cortaba el hilo de la vida. Elegía la forma en que moría cada hombre, seccionando la hebra con sus tijeras cuando llegaba la hora. Su equivalente romana era Morta (‘Muerte’).

Diversas versiones de las Moiras existieron en los niveles mitológicos europeos más antiguos. Es imposible no relacionarlas con otras diosas hilanderas del destino indoeuropeas, como las Nornas en la mitología nórdica o la diosa báltica Laima y sus dos hermanas.

Las nornas hilando los hilos del destino a los pies del árbol Yggdrasil. | Wikipedia
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Breve historia de la mitología nórdica

Literatura nórdica

ISBN: 978-84-9967-993-8

Nowtilus

Los pueblos del norte, aquellas personas violentas que atormentaron Europa durante siglos, no eran solamente guerreros sádicos, también tuvieron una cultura muy rica y una religión que convivió con el cristianismo durante este tiempo. La mitología nórdica es una de las creencias que más ha influenciado en el mundo europeo, ya sea a través de distintos medios de comunicación, de la música, de los videojuegos o, incluso, de los comics.

Adéntrese en el mundo nórdico a través de las distintas narraciones de sus mitos, como fueron las andanzas de Thor, los engaños de Loki, el poder y la sabiduría de Odín o de los distintos mundos que se ubicaban en Yggdrassil. La formación de un universo concebido para albergar todo tipo de criaturas como elfos, enanos, gigantes de hielo, hombres o dioses que tendrá su fin bajo el Ragnarök y la lucha entre los diferentes personajes de…

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Afrodita y los afrodisíacos

Afrodita

Afrodita, la diosa griega del amor, ha inspirado muchas historias románticas a lo largo de la historia humana. Es bien conocida por el amor que compartió con aquellos que entraron en contacto con ella, encantándolos con su lujuria. Es lógico entonces que las sustancias utilizadas por los humanos para llenarse de esta lujuria llevan su nombre.

Los afrodisíacos son sustancias que incrementan el deseo sexual. El termino afrodisíaco deriva lógicamente de la diosa del amor, la lujuria, la belleza, la sexualidad y la reproducción.

Hay dos principales historias teológicas de cómo apareció Afrodita. La más famosa fue retratada en la Teogonía de Hesíodo, en la que se dice que nació cuando Cronos le cortó los genitales a Urano y los arrojó al mar. La espuma creada por los genitales dio a luz a Afrodita (su nombre se traduce como surgida de espuma). Hesíodo escribió cómo los…

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La leyenda del grifo

HUMANIDADES Y NTICS

Los fósiles constituyen uno de los documentos más auténticos que nos permiten fundar en sólidas bases la verdadera historia de los organismos, suministrándonos preciosos datos sobre representantes de ramas animales desaparecidas. El pensamiento paleontológico temprano, que se remonta a los antiguos griegos, interpretaba los fósiles como restos de organismos que vivieron en otras épocas, lo que demuestra la gran percepción que sobre ellos tenían los antiguos. El descubrimiento de grandes huesos, a los que se les atribuía un origen mágico o divino, pudo haber sido fuente de inspiración de muchos mitos, algunos los cuales encierran verdades paleozoológicas significativas.

Imagen relacionadapinterest.com

La interpretación de los fósiles como restos de organismos que vivieron en otras épocas supuso la primera revolución científica en la historia de la paleontología. El mundo antiguo disponía de una verdadera riqueza de fósiles de vertebrados, la mayoría de ellos de grandes mamíferos del Mioceno, Plioceno…

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El Museo del Prado abraza el latín de la mano de Rubens

HUMANIDADES Y NTICS

El Prado estrena su primer itinerario en latín

Resultado de imagen de imagen El banquete de Tereo museo del prado Banquete de Tereo. Pedro Pablo Rubens. Óleo sobre lienzo. h. 1638. Madrid, Museo Nacional del Prado

El Museo del Prado ofrecerá recorridos didácticos impartidos en latín para conocer las principales obras mitológicas de Rubens de temática grecorromana, entre las que figuran El juicio de ParisLas tres GraciasEl banquete de Tereo y Aquiles descubierto por Ulises y Diómedes.

El juicio de Paris. Pedro Pablo Rubens. Óleo sobre lienzo. 1636-1638. Madrid, Museo Nacional del Prado

Las visitas tendrán lugar durante el mes de mayo, los viernes 5, 19 y 26 a las 16.30 h. y tendrán carácter gratuito para los visitantes que se inscriban en el punto de encuentro de Educación 15 minutos antes del comienzo de la actividad.

Las Tres Gracias. Pedro Pablo Rubens. Óleo sobre tabla.1630-1635. Madrid, Museo Nacional del Prado

Los recorridos serán guiados por expertos latinistas…

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¿Cómo serían los mitos clásicos escritos por mujeres?

El nacimiento de Venus de Botticelli Wikipedia

Durante años la concepción de la mujer en la literatura estuvo destinada a ser un mero personaje secundario con el único rol de acompañante del héroe. Esto tiene su raíz en la cultura clásica, desde la que hemos heredado todos los arquetipos de la construcción del relato. La explicación más coherente de este fenómeno tiene una traducción más o menos sencilla, todos los autores eran hombres que se limitaban a plasmar en sus textos el reflejo de la sociedad de aquel entonces, en la que la mujer sólo tenía una función dentro de la comunidad: dedicarse al cuidado de la casa, y eso si tenía la suerte de ser una dama de alta cuna.

Así, alguien que se disponga a estudiar Literatura Clásica observará que ésta comienza por los elegíacos, pasa por la épica de Virgilio, heredada de Homero, y termina con uno de los trágicos más afamados, Seneca. Todo varones.

Todos ellos realizaron su propia composición de la mujer. Por ejemplo, los poetas elegíacos, grupo de autores conformado por Cátulo, Propercio, Tibulo y Ovidio, dedicaron su obra a alabar los atributos de la mujer. La mayoría de ellos eran jóvenes autores que mantenían relaciones amorosas basadas primordialmente en el sexo con mujeres mayores de la alta sociedad, relaciones prohibidas y que nunca acababan bien. Así se comenzó a concebir el mito de la mujer amante, de la mujer instrumento de una relación amatoria, concebida sólo para el arte de amar (Ars amandi), título, por cierto, de la obra de Ovidio en la que aporta consejos sobre cómo conquistar a una mujer al más puro estilo: “dale tu asiento en el teatro” o “sacúdele el regazo si algo se le cayera, pudiendo así rozar su piel”.

En la literatura clásica, la feminidad se ha construido como un personaje plano, movido únicamente por el amor y casi siempre en perjuicio propio. No fue hasta el siglo XIX, con la aparición de títulos como Madamme Bovary o Anna Karerina, cuando la mujer, bajo la pluma de un hombre, comenzó a ser un personaje completo, con sus luces y sus sombras sí, pero protagonista, la dueña de su vida, una vida, además, en la que el amor se traduce como la más pura metáfora de libertad, de liberación. No obstante, tenemos antecedentes de escritoras femeninas para comprender este cambio, como es el caso de Jane Austin y sus heroínas revolucionarias: Emma, Elizabeth Bennet, y las hermanas Dashwood, y es que puede ser verdad eso de que detrás de un hombre siempre hay una gran mujer.

Extracto del original publicado en EL MUNDO.